El gypsy de Django. Augardiente Swing Quartet

Jean Cocteau definió la forma de tocar de Django Reinhardt como “Esa guitarra que ríe y llora, guitarra con voz humana”. De la misma forma, las guitarras de Aguardiente Swing Quartet extienden esas risas y esos lloros por la provincia de Alicante.  Nacho Luri (voz), Daniel Barbieri (guitarra), Juan Ras (guitarra) y Andrés Lizón (contrabajo) interpretan un jazz con unas características muy particulares que se alejan de lo que convencionalmente se identifica como este género musical.

Aguardiente Swing Quartet en La Rata Cellarda

Aguardiente Swing Quartet en La Rata Cellarda

La Rata Cellarda de Beneixama fue la encargada de acoger la actuación de este cuarteto. Con motivo del evento, el bar-restaurante se engalanó para una velada muy especial, añadiendo a su característico diseño un escenario decorado al más puro estilo de un pequeño cabaret. Telares rojos, fotografías del siglo XIX y camareros caracterizados. La ocasión no merecía menos para una noche en la que el jazz no sonaría en vinilo, esta noche el jazz corría de la mano de Aguardiente Swing Quartet.

Juan Ras, guitarrista de Aguardiente Swing Quartet

Juan Ras, guitarrista de Aguardiente Swing Quartet

Con sus trajes de raya diplomática, sus zapatos bicolor de mafioso y las patillas-perillas/perillas-patillas, los músicos se introdujeron en su papel y anunciaron el principio del final de la noche. Temas como All of me, Caravan o It had to be you formaban parte de un repertorio que arrancaba los aplausos del público. Al fin y al cabo, los conciertos de Aguardiente se convierten en una invitación para que todos los presentes tamborileen los dedos, sigan la música con los pies y tarareen las canciones.

Contemplar esta escena desde la primera fila, todo un lujo para los más afortunados. Observar los dedos de Barbieri y Ras correteando arriba y abajo por el mástil de las guitarras vaticinaba paroxismo para los sentidos. A la sombra de las carreras, una furiosa competencia, los punteos vertiginosos no querían ser menos. Quizás, el encanto que reside en esta celeridad es la naturalidad de los intérpretes. Dedos con vida propia, vida propia con dedos. Como guardián del embrollo, el contrabajo de Lizón siempre discreto, en segundo plano, elegante y puntual. Un péndulo de ritmo hecho equilibrio perfecto. Y el

Nacho Luri, cantante de Aguardiente Swing Quartet

Nacho Luri, cantante de Aguardiente Swing Quartet

complemento final, la estimulante voz de Nacho Luri. Vivacidad, frescura y una calidez que recuerda a los cantantes de los años 50. El carácter que imprimió a los temas, su balanceo corporal y el chasquido de dedos conformaron la estampa genial de Aguardiente Swing Quartet.

Sin duda alguna, las actuaciones de Aguardiente Swing Quartet son sinónimo de “permanecer en el recuerdo”. En la memoria quedan la efusividad, la música que “hace feliz” y el calor de un grupo que encuentra el enclave que más se ajusta a sus hechuras en La Rata Cellarda. En el estómago, sólo descansan las ganas de repetir. Hasta la próxima.

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