Luces, cámaras… ¡Y jazz!

El jazz, el cine y el siglo XX nacieron casi a la vez. Sus historias han estado entremezcladas desde el principio; ambas disciplinas llenaron de color y sonido el comienzo de 1900. No es de extrañar, por tanto, que la primera película sonora tuviera como protagonista a la música que explotaba en los oídos. En la estadounidense “El cantor de jazz” de 1927, un Al Jonson teñido de negro hacía soñar con aquellos ritmos extraños y vibrantes a los maravillados espectadores de todo el mundo, dando a conocer un género que daría mucho que hablar. Sin embargo, tras este fulgurante estreno, el jazz quedó aparcado en un segundo plano, siendo usado principalmente como banda sonora en las comedias de corte musical…

Fotograma de "El cantor de jazz"

Fotograma de “El cantor de jazz”

… Y, prácticamente, ahí se quedó. Encasillado como música de acompañamiento se ignoró su talento y el sentimiento que encierra. A pesar de ello, cabe destacar dos películas que sí hicieron honor al prestigio del jazz y de los músicos que en él participan. Una de ellas es “Crossfire”, estrenada en 1947, a la que la adaptación del título al castellano le hizo un flaco favor; la España franquista la conoció como “Encrucijada de odios”. Más allá de nomenclaturas, los amantes del jazz se quitaron el sombrero ante la obra de Edward Dmytryck. La historia y los actores quedaron eclipsados por su banda sonora, que supo plasmar el momento dulce que estaban viviendo las big bands sobre los escenarios. Por fin el jazz disfrutaba del prestigio que no se le había sabido dar con anterioridad.

 La segunda película clave para melómanos se encuentra dentro de la década de los años 70. En esta época los directores de cine despertaron y se dieron cuenta de que aquella melodía era un diamante en bruto que daría mucho juego. El jazz gustaba, y  Hollywood no podía dejarlo pasar.  partir de aquí comenzó una relación fructífera que ha dado títulos tan recomendables como “Cotton Club”, el mítico local cuyas puertas atravesamos en el ‘84 de la mano de Francis Ford Coppola. Pasión y espectáculo en estado puro.

El Cotton Club

El Cotton Club

 Una de las uniones entre cine y jazz más conocidas la encontramos en la actualidad con el director por excelencia de las últimas décadas. Woody Allen es un apasionado de este tipo de música; de sobra es conocida su afición por el clarinete, que lo llevó a integrar la The New Orleand Jazz Band, cuya influencia es notable en sus películas

 Cine y jazz tienen una relación de amor que ha sobrevivido a un siglo marcado por los continuos cambios y crisis atravesadas por ambas disciplinas. En su afán por hacer disfrutar, tanto retratando la realidad como invitándole a evadirse de ella. A pesar de sus múltiples problemas están más unidos que nunca gracias a un mayor reconocimiento del género y un panorama musical y cinematográfico más abierto a nuevas propuestas. Lo mejor está por llegar.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Otros y etiquetada , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s