Ramón López. Un caballero en la corte del jazz

Hablar de Ramón López (Alicante, 1961) es hablar de un hombre pegado a una batería, por la que cambió su ciudad y con ella toda su vida, convirtiéndola en una melodía de jazz. Afincado en París desde hace tres décadas, la influencia europea en este alicantino es más que evidente. Su consagración a la batería ha dado lugar a una variada obra con reconocimientos tan importantes como el título de Caballero de Las Artes y las Letras otorgado por el Gobierno francés. A pesar de ello sigue teniendo los pies en la tierra y la cabeza llena de proyectos.

Ramón López. Imagen cedida

Ramón López. Imagen cedida

Según su biografía, usted es autodidacta. ¿En qué momento descubre su afición por este género?  ¿No recibió ningún tipo de formación en sus inicios?

Primero tuve la afición por la batería. Empecé a tocar los grupos amateur que había en alicante porque desde muy joven vi una batería en un concierto y me quedé encantado.

Una vez tuve la oportunidad de tocar, pero te hablo de la prehistoria. En la batería me senté por primera vez y desde entonces no la he dejado. Comencé a conoce músicos de alicante, tocando con grupos, etc. No empezamos directamente tocando jazz, era lo que se tocaba en ese momento, más bien de baile porque la música latina estaba muy a la moda. Luego el rock, grupos de adolescentes.

 También cabe decir que el jazz infinito, porque ahora lo que estoy haciendo tira más bien a jazz contemporáneo, que en el siglo XXI ha asimilado todas las músicas y hay tantos tipos de jazz como formas de entenderlo.

 ¿Qué papel considera que debe tener un batería o percusionista en una formación de jazz?

 Con el tiempo te diría que pienso que es un instrumento como cualquier otro, lo concibo actualmente como solista, como una voz más.

En el contexto del jazz es una voz más, no es como siempre. Primero hay que tener claro que el jazz es una música muy joven, tiene un siglo aunque se está transformando todavía. La batería tal y como la conocemos hoy nació con el jazz, tiene un siglo. Se tocaba con instrumentos separados que alguien unió, luego se incluyó un pie, pedales, etc. todo eso ha sido la transformación que ha sufrido este siglo de jazz. De aquellas baterías hay muchas cosas que no son como ahora. Una de las cosas que la gente más ha ido pensando es darle un papel de rítmica, de base. El ritmo tiene relación con todo eso pero actualmente se va más lejos porque puede haber otro tipo de interactuación, no sólo tiene que ser la base o la forma de guardar los tiempos rítmicos para que los solistas toquen y tengan un apoyo. Ese es el origen de muchas músicas, incluso de las ancestrales, pero el jazz lo ha llevado más lejos. El batería, hablando de bases rítmicas y solistas crea más, otro tipo de espacio y perspectivas, no solamente como una base. Es lo que más me interesa y lo que naturalmente he ido tocando. Por supuesto cuando tocaba rock, la base, etc. tiene un papel unido al bajo, pero se va mucho más lejos y se debe ir. Hoy en día todos los proyectos que hago los manejo de una manera muy particular, como si fuese otro universo. No tienes por qué estar marcando todo, crea otros espacios y ayuda mucho más a que sea original. Entonces es más o menos así. La base rítmica es la batería, por supuesto, pero también merece un papel solista y de interactuación con todos los músicos.

Ramón López tocando. Imagen cedida

Ramón López tocando. Imagen cedida

¿Es un inconveniente tocar este instrumento para triunfar?

El jazz es una música tan creativa que no lo considero así. Se puede crear un universo entero de batería, yo lo hago ya que creo discos exclusivamente de batería. Ser un instrumento solista tradicionalmente no es para el batería, es el que está delante, los líderes del grupo, etc. pero ha evolucionado mucho y hay muchísimos solistas baterías geniales con propios grupos, siendo líderes. Normalmente los grupos que están liderados por baterías tienen otro color. Las composiciones en general se nota que hay una pincelada, otra manera de hacer funcionar el grupo, etc. se nota, podría distinguir si un grupo está liderado por un batería por la forma en que la batería interviene. Hoy en día tocar la batería no impide nada, ni mucho menos multiplicar los proyectos.

En el momento que decide hacer las maletas e irse, opta por el centro europeo del jazz (París), ¿por qué no Londres o incluso Nueva York?

Hoy en día sinceramente treinta años de vivir en París a lo mejor no me iría a París, pero las cosas eran muy diferentes, sobre todo en España a mediados de los 80. estaban empezando algunas escuelas, las primeras en Barcelona y en Madrid, pero muy poca cosa. El cambio tan grande y su evolución en España es increíble. Si tuviese que volver a planteármelo quizá me hubiese quedado en España, porque hay otro movimiento, sobre todo en las grandes ciudades.

Cuando llegué había 500 festivales de jazz, cada pueblecito tiene el suyo, clubes de jazz, etc. se creaba una energía de jazz en Europa. Antes de vine me cayeron algunos jazz magazines y me ayudó a decidirme. Las cosas se hacen así, vas abriendo puertas con la ilusión y viendo cómo sales las cosas. Algunas no salen bien, pero sigo haciendo una carrera internacional, se ha convertido no en el sitio de mi actividad pero sí en el que resido.

 ¿El jazz europeo tiene algo que envidiarle al norteamericano o viceversa?

Ramón López. Imagen cedida

Ramón López. Imagen cedida

Actualmente está todo muy compenetrado. La tradición de América es el origen, por lo que siempre tienen algo, una raíz, etc. una manera de tocar muy diferente de los músicos europeos en el fondo. Es una cosa de sensaciones, casi espiritual. Su música tiene en general muchas diferencias. Aquí tenemos muchos tipos de influencias, como la música improvisada, como mucho más de música escrita con la música clásica contemporánea, se han desarrollado a otras cosas. De una forma muy general del jazz como se toca en América y todo lo que tenemos,  hay una diferencia.

 Ahora no, hoy en día los músicos viajan y se oyen los unos a los otros, hay Internet, todo el mundo se influencia y es algo natural. Ocurre en todas las músicas del mundo y la diferencia es mínima. Músicos americanos tocan con músicos europeos, etc. Hoy en día es una cosa general, globalizada como ocurre con todo. También pasa con la música tradicional, como la india. Hace cincuenta años los músicos indios se sabía hasta de qué barrio eran, de qué maestro, qué escuela, porque estaba en un núcleo. Pero creo que es una cosa buena, porque genera muchos encuentros y cosas originales, y por eso tenemos todas las fusiones de las que disfrutamos ahora.

 Si el jazz negro americano como conocemos tiene una gran diferencia, pero hoy en día hay muchos músicos no sólo técnicamente que tienen mucho conocimiento y espíritu de apertura, lo que es el jazz. El jazz cuando conoces tus orígens después te das cuenta de lo que es: intercambio, libertad, etc. lo que se da en todos los lugares del mundo.

Uno de los inconvenientes que tiene España con el jazz es la falta de respaldo institucional. Según tenemos entendido, un porcentaje muy elevado de las actuaciones están reservadas a músicos nacionales en los festivales de jazz. Sin embargo, en España no ocurre lo mismo. ¿Qué opinión le merece esto?

Si quieres leer la entrevista completa pincha aquí.

 

 

 

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